Vacaciones 2017-2018

Vacaciones 2017-2018 – 1era. Etapa

Rosario 11 de enero del 2018.  Ayer llegamos de nuestras vacaciones de verano, recorrimos un camino conocido pero con distinto itinerario. Pasamos navidad en Puerto Madryn y comenzamos el año en Esquel, acampando en pleno Parque Nacional los Alerces y unos dias pasamos en San Carlos de Bariloche para luego regresar a casa llenos de luces y colores.

En diecinueve días recorrimos cinco mil ochocientos kilometros (5800) en los que transitamos doscientos cuarenta (240)  en camino de ripio.

En viaje de ida hacia Puerto Madryn paramos en la Reserva Provincial Parque Luro en la localidad de Toay pegado a la ciudad de la Pampa. El primer tramo del viaje fue satisfactorio y como llegamos el dia veintitres de diciembre por la tarde previo a la navidad estuvimos solos en el camping de la reserva. Una soledad en medio del bosque de canden habitadas por ciervos, ñandúes, zorros, pumas y una gran comunidad de aves. El silencio adueñado por los insectos del lugar que cantaban sin cesar al manto de estrellas nos absorbe en un ambiente diminuto familiar. Noche cerrada sin luna solo a lo lejos el brillar de ojos de animales en su hábitat custodiaban nuestra estadia y nuestro descanso.

En Puerto Madryn pasamos cuatro días, con días cálidos de hasta treinta y tres grados (33º) y muy ventoso que superó los cien kilómetros por hora y variando solo de a ratos, característica principal de nuestra estadía, cobrándose la rotura de nuestra carpa comedor que, a pesar de nuestras modificaciones para llevarla a la zona de los vientos, igual no resistió.

Siempre con la atención al cronograma climático de la zona logramos cumplir las excursiones que planificamos.

Tras pasar la primer navidad en un camping en familia, el dia siguientes aprovechamos para hacer dia de playa, el dia tan esperado por Sofia, pudiendo disfrutar en lo posible del agua sorteando grandes medusas estancadas en la playa, algo muy poco común que en estos dias ocurrio, y jugando en la arena en el rato que el viento reinante nos dio una tregua.

Visitamos la playa Puerto Piramides jugando en el viento y con las olas que sin parar llegaban casi sin descanso. Bajo un sol que no calentaba lo suficiente, Sofía descubre los caracoles que varados  en la arena se convirtieron en el tesoro a descubrir en plena competencia inocente.

Regresando de Puerto Pirámides, pasamos a conocer la Isla de los Pájaros en el observatorio del Guardafauna, en la costa norte de la Península de Valdés.

Llegó el día de una experiencia pendiente de Celina, hacer snorkel con los lobos marinos. Llena de nerviosismo ahi fue mamá Celina enfundada en su “traje de astronauta” ante la mirada admirada de Sofía, junto a otros, rumbo al barco. Con un pálido sol y mucho viento esperamos en la playa, almorzamos y luego de la espera recibimos a una mamá llena de lo nuevo. Luego siguió el paseo por la rambla y de regreso el primer retrato de mama plasmado en una tableta mágica, mágica como la circunstancia y los momentos vividos.

¿Hoy vamos a ver los Pinguinos Papá … ?

Claro, era el día de sus tantas veces repetida pregunta desde la salida de Rosario. Luego de desayunar durmio las casi tres horas del recorrido hasta la reserva Punta Tombo. Risas, asombro, impaciencia y ese deseo de tocar alguno de esos pingüinos no tan ariscos que se le acercaban; fueron los mejores momentos de Sofia. Mejor que pensar y soñar es hacer y sentir.

De regreso, antes que termine la tarde, fuimos a la Reserva Lobería Punta Loma, otro de los miradores pendientes que no conocíamos en Puerto Madryn.

Vacaciones 2017-2018 – 2da. Etapa

Pero somos inquietos cuando nos detenemos de toda la rutina cotidiana, levantamos campamento bien temprano, y tras saludar a Patagotitan mayorum (el dinosaurio más grande del mundo descubierto en la Patagonia Argentina) dejamos atrás Puerto Madryn, rumbo al oeste enfrentando los vientos patagónicos más fuertes que experimenté en viaje. Los Altares nos vieron pasar nuevamente y por la tarde llegamos al Parque Nacional Los Alerces, en Esquel. Ahora los colores explotan por todos lados y la baja temperatura ya es notoria, muchas horas de viaje que se olvidan al jugar con Sofia. Armamos nuevamente el campamento, y a descansar con una sonrisa y listos para seguir.

Fue el momento de cumplir un pendiente mío, recorrer la ruta 71 bordeando los lagos hasta empalmar rumbo a El Bolsón, ruta de mucho ripio inserta en un bosque milenario entre lagos de infinitos colores, subidas, bajadas entre curvas y contracurvas, apto para los que tienen ganas.

Y al llegar a El Bolsón, miramos el río Azul desde lo alto, cómo corre serpenteando hasta su fuga perdiéndose en un paisaje como salido de una obra de arte. De regreso en el campamento, junto a mi ayudante de cocina, preparamos un cena en el frío de una noche cerrada. Papá contento, Sofia.

Tuvimos un dia de playa en el Futalaufquen, claro, no era para malla, solitarios desafiantes al viento, pero era el momento justo para vivir y aprovechar el sol. El viento y el frío nos ahorró bronceador. Sofia pintó con su sonrisa las luces de los picos nevados, verdes multicolores y ese lago frio oleado e inquieto.

Ya por la noche, la última noche del año 2017 cocinamos a leña, y cambiamos de año refugiados en nuestra familia, como quien fortalece su espíritu en comunión natural.  

Volvimos a las pasarelas sobre el Rio Arrayanes, la cruzamos con Celina por primera vez tomados de la mano, unos años después la volvimos a cruzar cargando a Sofía, y en esta oportunidad caminando junto a ella. Cruzamos como quien cruza el tiempo, porque cambiamos más que el entorno, porque la experiencia nunca se repite si disfrutamos el momento. Volvimos pero esta vez caminamos los tres en ese bosque lleno de luces y colores. Y luego al regresar ya con las nubes amenazantes que vencían las alturas andinas y cruzaban para quedarse en los cielos de nuestro días, pasamos la tarde desafiando el cielo.

Vacaciones 2017-2018 – 3era.. Etapa

La lluvia inminente ya no la podíamos esquivar y decidimos esperarla acampando en el lago Gutiérrez a pocos kilómetros de San Carlos Bariloche, levantamos campamento temprano y dejamos las tierras de los Alerces rumbo ya al norte.

Tras establecer el campamento nuevamente en las orillas del lago Gutiérrez, fue el turno de madre e hija en cabalgar por primera vez juntas, como lo hacen hace tres años. Llena de emosiones mi niña, llena de sensaciones desde entrar por primera vez en el corral y tocar el caballo hasta montar en él y sujetarlo de las crinas. Verla hacerlo con tanta naturalidad se mezclaba mi sensación, fue como ver a Sofía re encontrarse con algo que ya hizo antes … en fin… allí partieron madre e hija junto al resto de los jinetes, rumbo al bosque a disfrutar una cabalgata hermosa.  

Al llegar la noche esa llovizna se hizo gran aguacero que duró hasta entrada la mañana, tal cual lo teníamos pronosticado, esperamos lo necesario y tras desayunar abstraídos en el  perfume de la hierba mojada,  salimos a buscar ese rato que nos daria el dia para pasear. Almorzamos en la ciudad de Bariloche esperando que pase la lluvia hasta poder luego ir a merendar al Puerto frente al emblemático hotel Llao Llao. De regreso en el camping al atardecer, disfrutamos jugar con los patos a la orilla del lago. Y Sofía intentando llamar la atención de estos esquivos, con el tic tac de dos piedritas…

Vacaciones 2017-2018 – 4ta.. Etapa

Y ya era hora de trasladarnos nuevamente, con un clima prometedor de mejora, levantamos campamento y nos trasladamos a un camping en la costa del Nahuel Huapi, donde los reyes magos pronto vendrían. Luego de armar el campamento nos fuimos a conocer el emblemático hotel Llao Llao, descubriendo su historia y suntuosidad. Por un rato nos hicimos espectadores en relato de la joven guia que nos acompañó en la visita. Celina admirada por la historia cronológica de sucesos acaecidos en entorno al hotel y su arquitectura, mientras Sofía admirada por un par de estatuas de perros en el recibidor principal, y en medio de la visita al pasar por los pasillos entre obras tras obras de arte, un cóndor tallado en madera, tamaño real, al que ni dudó un segundo Sofía en pedirme una foto. Merendamos en uno de los salones comedor y cada cual a su lugar.

Hicimos una nueva excursión, con Sofia todas son nuevas, pero a pesar de ya haber ido al bosque de arrayanes en excursion lacustres desde San Carlos de Bariloche, o llegar caminando a través de muchos kilómetros a pie desde Villa la Angostura, en esta oportunidad zarpamos desde el Puerto de la Mansa en Villa la Angostura,  en un catamarán. Disfrutamos de un buen traslado en lago Nahuel Huapi en grata compañia de turistas internacionales y nacional, disfrutamos del viento frío en la parte superior del catamarán ante la mirada admirada de Sofía, que por primera vez navegaba. Al llegar al puerto caminamos y admiramos los arrayanes y el impresionante bosque de estos arbustos, sintiendo su fría existencia al tocarlos, nada más parecido que tocar el mismo tiempo. Coronamos la visita merendando en la casita de té que alguno creó la fantasía de que Walt Disney se habría inspirado para una de sus películas.

Y los Reyes Magos encontraron los zapatitos de Sofía fuera de la carpa y como recompensa de haberse portado bien le dejaron un regalo. Aprovechando tanta alegría y lo lindo que pintaba el día decidí llevar a mi tripulación a un nuevo recorrido de visita a Villa Traful con sus 60 kilómetros de ripio inmersa en un paisaje de sueño. Colores que se respiran y espacio que se siente en el pecho, una paz que borra el tiempo de una vida en inmensos segundos desbordando en el oleaje del lago Traful. Un viaje de dia completo como satisfechos de nuevas experiencias.

De regreso a San Carlos de Bariloche paseamos por su céntrica peatonal hasta llegada la noche.

El nómada que llevamos dentro golpea cada segundo para salir. El ultimo dia un gusto gourmet y la trucha con vegetales no alcanzó a la media hora en la mesa y Sofía por primera vez comió pescado.

Pasamos luego la tarde jugando en la playa del Nahuel Huapi y comenzamos a preparar nuestra partida.

Vacaciones 2017-2018 – 5ta. Etapa

Temprano por la mañana, la mejor de las mañanas, nos despediamos de San Carlos de Bariloche y rumbo al norte salimos llenos de experiencias. El calor comenzó a llegar y kilometro tras kilometro rumbo al norte dejabamos el frío patagónico para entrar en el calor neuquino. Así llegamos a El Chocón con cuarenta grados de temperatura, no había lugar mejor que en la cabina de nuestro vehículo, el sol picaba en la piel, tan asi de fuerte. Pero no podiamos desaprovechar nuestra inquieta existencia y tras dejar nuestra casita rodante en un camping, salimos rumbo al museo paleontológico del lugar y por primera vez Sofía reconoció a un “Dinosauuuuurio asiiiii de grande”. Luego de la visita, al salir nuevamente a los cuarenta grados, nos fuimos al Embalse Ezequiel Ramos Mexía para conocer una formación rocosa formidable, camino que solo se llega en 4×4. Por la noche la tormenta la lluvia y la baja de temperatura alivió nuestro descanso.

Dejamos El Chocón y luego cruzar la ruta del desierto llegamos a La Pampa, a la Reserva Provincial Parque Luro, donde realizamos nuestra primera parada al comienzo del viaje, pero en esta oportunidad pedimos visitar el Palacio construido en el corazón del bosque de caldén. Por la tarde, Sofía observó por primera vez en su hábitat natural, a los ciervos y me dijo: “Papá lo quiero montar…” con esa vocecita que se pueden imaginar y una mirada que fácil me arriesgaría a la improbable posibilidad de cumplirle el deseo, en fin…. Descansamos y emprendimos el regreso a Rosario, un regreso muy duro, ya que demoramos dos horas más de las previstas ya que los últimos trescientos sesenticinco kilómetros tuvimos una ruta desbordada por camiones, a razón de cada diez vehículos que encontrábamos, siete eran camiones. Maniobra tras maniobra, velocidades inconstantes y una tensión extrema, hasta llegar a casa. Tranquilo, Celina y Sofía están contentas y yo listo para seguir.

La Brújula que tiene Santino me indica el Este, a no guardar las mallas…

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