Necochea 2019

Cuarta etapa de nuestro viaje en las vacaciones de verano de este año. Es una sensación inmensa cuando se pierde la noción cronológica temporal desde donde transcurren nuestro días. En esta etapa estábamos en tal situación, no sabíamos ni desde dónde, ni cuándo comenzamos el viaje. Se hacen fugaces las experiencias viajando en la luz.

En la fresca mañana levantamos campamento. Un desayuno y a la ruta. Nuestro destino la ciudad de Necochea, el objetivo, conocer y disfrutar las playas de esta renombrada localidad.

Camino a Necochea hicimos una parada para saludar a  nuestros parientes en la ciudad de Tres Arroyos, y proseguimos el viaje.

Un atardecer templado nos recepcionó para que, detrás de un gran médano, a metros del mar, establezcamos nuestro campamento. Estábamos ya en el predio del camping Miguel Lillo, uno de los mejores camping que conocimos.

En inmensas playas a pocos metros, junto a muchos veraneantes que pasaban desapercibidos en la amplitud de estas costas, jugamos hasta el cansancio junto a Sofía.

El viento camuflaba el calor sobre nuestra piel, y a traición los rayos quemaban al más incauto.

Casi sin darnos cuenta nos atrapaba una somnoliente tranquilidad habitual de aquella ciudad, recorrimos su casco céntrico y su rambla, una sensación de bosque tranquilo invadía todo. Y al bosque también fuimos, cumpliendo a Sofía los deseos de hacer un recorrido en un trencito que muy atenta registro desde el primer dia.

Y transcurrieron las mañanas de sol, playa y marea; de bosque, ciudad tranquila, y amistades pasajeras. Y cuando de la palabra rutina, el destino escribió la “r”, ya estábamos  rumbo al norte hacia una ciudad de recuerdos.

Anécdota del viaje desde San Antonio Este a Necochea

A las pocas horas de salir de la localidad de San Antonio Este tuvimos un inconveniente, se atravesó en nuestro camino una pequeña bandada de pájaros y desafortunadamente no pude hacer nada para evitar la colisión. Sucedió en uno de los tramos más rectos y menos transitados, apenas sentí el impacto me estacione en la banquina para evaluar los daños. Afortunada y desafortunadamente el ave no alcanzó a entrar de lleno por la parrilla de la camioneta, quedando semi atrapado, pero en el instante que Celina observaba lo que ocurría cayó dentro la carrocería, quedando atrapada el ave, sin vida, en uno de los lugares más incómodos y de más difícil acceso, detrás de la parrilla frontal y delante de los radiadores. Si o si había que quitarlo, intenté hacer alguna maniobra para introducir la mano pero no podía llegar a tomarlo. Entonces se ofreció Celina a intentar hacer la extracción deslizándose debajo del vehículo y gracias a su coraje pudo contorsionarse al punto de tomar el pájaro con su mano y así solucionar el inconveniente. (Con todo el asco del mundo, pero con todo el coraje también)

Cero daños al vehículo, y con un retraso de  casi una hora seguimos viaje.

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