Bariloche invernal 2018

Rosario martes 3 de Julio del 2018. Otra hoja para el libro de nuestra historia. La circunstancia, la hermosa invitación que nos propusieron nuestros parientes, el objetivo “Bariloche invernal 2018”

En esta oportunidad viajamos a  la ciudad de San Carlos de Bariloche, por primera vez en invierno. Si bien, fuimos varias veces en estos últimos años, teníamos pendiente conocer esta hermosa región de la Argentina en su principal temporada turística.

Por esas cosas de la vida, nos llegó una invitación de sorpresa y con un par de semanas para preparar el equipo de viaje.

El plan así de simple y de proceso complicado, fue de la siguiente manera: desde la Provincia de Tucumán salieron en su vehículo nuestro parientes, completando alrededor de 1700 km en dos tramos y nosotros desde la ciudad de Rosario de la provincia de Santa Fe, para encontrarnos en la Ciudad de Neuquén. Desde ahí, recorrimos juntos el tramo hasta San Carlos de Bariloche.

Al finalizar nuestro primer tramo, Rosario – Santa Rosa La Pampa, nos hospedamos en el emblemático hotel Calfucura.

En el tramo de Santa Rosa la Pampa a Neuquén, inauguramos nuestra huella de ruta, dejándola en unos de los paradores emblemáticos que se visita cuando se cruza la ruta del desierto (RP20), en la localidad de La reforma.

Al llegar a San Carlos de Bariloche, siguiendo el arco iris, en una tarde con lluvia, nos alojamos en una hermosa zona junto al lago Gutierrez.

En el último tramo de Neuquén a San Carlos de Bariloche junto a nuestros parientes, hicimos una parada en Villa el Chocón para visitar el Museo Paleontológico Municipal  Ernesto Bachmann.

Instalados en la cabaña, disfrutamos tanto de los momentos juntos, como así también de la vistas espectaculares al paisaje que nos brindaban los ventanales.

Festejamos mi cumpleaños con una rica torta hecha por mi cuñada. Un cumpleaños de lujo inolvidable, no solo por la rica torta, sino por festejarlo en semejante lugar.

Una experiencia de convivencia muy linda, y como regalo la última noche con una nevada que nos permitió jugar en los jardines.

Y llegaron los días tan esperados de Sofía para conocer la nieve. Desde que le contamos que íbamos a ir a conocerla ella comenzó a explicarme cómo se debía hacer snowboard a cada momento que lo recordaba, como cuando salíamos a caminar en el parque.

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Verla feliz deslizarse, tan inmediatamente llegamos, fue asombroso. Incansable subía y se largaba. Se enfadaba si su recorrido no cumplía la distancia que pretendía y así insistía una y otra vez hasta el cansancio.

Y uno de los dias se le cumplio su sueño y con ayuda del tío, se deslizó en snowboard dejándonos con la boca abierta a todos, verla como lo hacía, tal cual me explicaba días atrás.

Exprimimos dia tras dia hasta el último que climáticamente ya no pudimos estar en las pistas de nieve, y resignada lo dejó para la próxima. Llena de sensaciones cerramos este capítulo en sus experiencias.

Qué decir de Germán, quien en pocas clases lo vimos dominar la tabla de snowboard como si fuese algo natural, sorprendiéndonos también, desde temerosos movimientos estáticos en un par de clases ya lo veíamos lanzarse en eslalon y hasta hacer saltos, convirtiéndose en el ídolo de Sofía.

Cada día que íbamos a las pistas  de nieve, hacíamos experiencia de cada sensación, jugar con los niños, reír entre nevada y hielo, entre colores y lluvia, entre un cariño tan atractivo como el mismo deseo. Nada más grato para el alma que el afecto compartido. Todo enmarcado en un paisaje de verdes y blancos. Claro que es incomoda la ropa de nieve, pero es tan cómoda la buena compañía que tapa toda molestia de esas prendas.  

… tomé una foto de la gente festejando un gol de argentina el día que quedó eliminada del mundial de Rusia.

Uno de los días, el clima desfavorable nos impidió ir  a la nieve así que fuimos a visitar el emblemático hotel Llao Llao y después de paseo a la ciudad.

Y el ultimo dia la “frutilla del postre” desde la tarde del día anterior al de emprender el regreso comenzó a nevar copiosamente, lo que tapó los vehículos, carretera y paisaje. Qué más pedir. Experiencias, sensaciones, emotivos sentimientos fusionados en otra hoja de nuestra historia.

Y la brújula de Santino señala el Norte, desde el nevado San Carlos de Bariloche, haciendo una parada de unos días en Rosario, ya nos alistamos otra vez…

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