Remando a la par

Entre que me debatía si era buena idea y si era el momento estamos vistiéndonos de neoprene. Estábamos en la orillas del caudaloso río Mendoza, la voz del instructor lentamente se desvanecía entre los ruidosos saltos y mis pensamientos que se enredaban entre los quisas que me tiene acostumbrados. Tripulación de principiantes en un río experimentado, indiferente a nuestra presencia, transita en plenitud de sus fuerzas, y justo en el iríamos.

Fue otro dia cansador luego de nuestra jornada de trabajo, nos sentamos con Celina a seguir planificando nuestras próximos vacaciones a la provincia de Mendoza, mi conservador razonamiento marcaba cada actividad tradicional entre tantas. Cuando Celina tiro la idea de hacer algo que nunca hicimos, rafting, y me debatía entre si era una buena idea y si era el momento, pero no hay nada mas lindo en la vida que acompañarse y compartirse a pleno en un proyecto incierto.

Y todo listo, señalando con el remo el instructor apuntó a Celina y a mi para ubicarnos en el gomón, con un “ustedes primero en el frente”, ahí subimos y detrás uno a uno el resto, luego unos golpes de remo en las frías aguas y ahí fuimos a merced de la corriente, nos largamos.
A los pocos minutos entramos en los primeros rápidos, la voz del instructor no paraba de darnos órdenes ya que íbamos en el frente de la embarcación y debemos proporcionar la fuerza de la dirección. Y una roca y un salto, un giro completo, y remando y remando, mas fuerte!!! ahí delante más fuerte!!!

Ya en el camping de Mendoza, tras hacer algunas consultas contratamos una de las empresas que presta el servicio de rafting en el río Mendoza. Ninguno de los dos teníamos experiencia o conocimiento de este deporte con cual todo lo que nos decían, que era una de las épocas propicias para practicarlos, nos hacía sentir tranquilos por una parte, ya que no tendría desperdicio de experiencia y por otra parte nos ponía la incógnita del riesgo.

“Remen ustedes dos delante!!!! más fuerte !! más fuerte!!! Todos a la izquierda!!! “ eran los gritos desesperado del instructor y un viraje y al salto entre dos rocas gigantes, y rozamos las rocas de la orilla y otro salto, No pensaba más que en sobrevivir y no caerme con suerte entre tanta agua que nos pegaba podía ver apenas a Celina a mi derecha, y no había descanso y de repente frente a nosotros un posos de agua !! nunca en mi vida vía algo asi, son segundo que no alcanzaron a asombrarme y caímos en el clavado de punta, nos devoró a la embarcación como si fuera una gigantesca boca de agua, tres segundos y nos sumergimos, sentí el choque de agua en mi pecho y de repente salimos expulsados a la superficie nuevamente como una ballena que emerge de un salto, solo la mire a Celina y nuevamente escuche la voz del instructor “Ahora todos con fuerza carajo!!!!” En la orilla una fotógrafa de la empresa que contratamos, nos tomo la foto.

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