La carcel perfecta

No puedo escapar de mi, la piel es mi ultima frontera. El desconocimiento reinaba mi cuerpo y ante dimensiones exageradamente nuevas todas las alertas disparan mi tensión muscular. La concepción del vértigo se hacía comprobación racional y el momento irrepetible apretaba mi tiempo. En las telesillas delanteras mi novia y su madre, a mi lado el cuñado de mi novia. No podía escapar de mi, y mi piel se hacia mi ultima frontera. Creer más en lo que podría pasar lograba afianzar las irrealidades. Y en pleno combate mi ser y mi racional intelecto quien se apoderaba de mi cuerpo, y la voz de Ricardo tómales una foto, te lo pide Celina, y eso quería yo, pero no podía soltar mis manos de la protección de la aerosilla. Mi canon S5is colgando de mi cuello, y Ricardo insistiendo, y metros tras metros, y el viendo en la altura, y la magnitud del paisaje, sé que debo tomarles la foto justo cuando se den vuelta, y se acelera mi corazón y ya suelto mi mano empuño la cámara y se dan la vuelta. No más de tres disparos y regrese mi mano a tomarse de la protección de la aerosilla, y dentro de la cámara atrapado el instante, como dentro de mi las ganas de libertad de esta cárcel perfecta.
Cuando ganas comprobación tras comprobar, lo inesperado queda como tal, y no hace reinado de la vida. Gracias Ricardo, racionalmente no habría tomado la foto.

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