Llena de nubes

Mañana de sol en un típico día invernal en Salta. La frescura se combinan en colores de rayos de sol. Ahí donde las montañas acercan hombres al cielo, es donde nos dirigimos. Un tren legendario y un crisol de turistas. Nuestras mochilas con el equipo de siempre para una excursión de día completo. Impacientes nuestras Nikon preparadas esperan salir para registrar paisajes nuevos en nuestros destinos. Desde los 1187 msnm comenzamos el viaje y a subir, ruta férrea en tránsito lento, paisajes que despiertan sensaciones. Celina se levanta del asiento y libre recorrió el vagón ventanilla a ventanilla haciendo fotografías. Hace rato dejamos la vegetación cordillerana como también los 2500 msnm. Mi cámara ya tenía capturadas imágenes de silueta de la formación férrea contorneando laderas desnudas. Y ya parece poco, despues de tanta espera, a horas de la partida falta muy poco para llegar al gran Viaducto la Polvorilla, puente de altura, salto impresionante, 223,5 metros de longitud, a 63 metros respecto al suelo, a los 4200 msnm. No me siento igual que a los 80 msnm de mi ciudad, pero se que estare ahi haciendo esa foto desde el viaducto. Celina de aqui para alla foto tras foto y llego el momento, y entramos a recorrer muy lentamente el viaducto, ya casi divisaba la cornisa profunda, confieso que la altura hacía que mi estado fisico esta muy decaido, casi apunado tal vez, la hojas de coca eran solo mi alternativa, tomo mi cámara preparo la configuración lentamente casi encerrado en mi recorro todas las posibilidades de toma, sin duda el paseo en el Tren de las Nubes es unos de los recorridos más altos de mi vida, todo casi listo diría casi concentrado sentado en mi asiento como todo el recorrido, y de repente, Celina se sienta a mi lado con un tono pálido en su rostro, deja su cámara junto a mi y con un suspiro me dice que no se siente bien…
Luego todo fueron segundos se cerraron sus ojos, se desmaya, la tomo en mis brazos, toda el resto del pasaje atentos al paisaje quede solo con ella , entramos lentamente en el viaducto, no había ventanilla libre, nadie quiere perderse la espectacular vista que corona toda la excursión, y Celina llena de nubes en su cabeza, la tomo en mis brazos y recordando que a dos vagones estaba el vagón enfermería me dirigí instantáneamente, cargando también conmigo las dos mochilas. Celina comenzaba a despertar de su desmayo, y ya en enfermería le proporcionan oxígeno. la veía bien, y ella me lo confirmaba con una sonrisa, tan hermosa como tal vez el paisaje que nos estaríamos perdiendo, y me dice anda Ari hace la foto, la dejo con la enfermera y me arrimo a la primer ventanilla estábamos en lo más alto, los pasajeros todos en las ventanas y comienzo a disparar mi Nikon d7000 y de repente el mejor detalle del paisaje se arrima por la otra ventanilla, Celina llena de nubes con su sonrisa gigante.
Son hermosos los lugares proporcionalmente a nuestra estado.

Siguiendo al gato

Ushuaia las últimas tierras del continente americano, donde en plena estación estival puede que sorprenda al incauto una nevada. Fue nuestra experiencia, el objetivo era registrar la Laguna esmeralda, en la zona del Valle de los Lobos. En el primer intento una nevada cubrió totalmente los senderos de acceso al Valle, al siguiente dia lo intentamos nuevamente, Celina como yo equipados con prendas para frio y agua, nuestras mochilas con equipo para ocho horas de trekking más el equipo fotográfico incluyendo lo pesado. En la entrada a la zona del Valle de los Lobos hicimos el registro pertinente, y tras charlar con un grupo de turistas, un hombre acompañado con tres mujeres, que amablemente nos invitaba a realizar el recorrido con su guia personal,optamos por preparar todo el equipo y emprender el recorrido solos como es nuestra costumbre.
La nevada de las últimas horas había transformado todo el bosque en intransitable resbaladizos senderos difíciles de sortear, el dia se presentaba nublado, y nuestro tiempo estaba acotado de ida y vuelta. los catorce kilos de nuestras mochilas hacían aún más difícil el recorrido. Los tiempos se habían disparado, entre las demoras en los senderos, y de repente, un claro, como bien estábamos guiados con un precario mapa y nuestras referencias. Un gran campo de turbales, inundado por el deshielo de la última nevada, pequeñas islitas de no más de un metro de diámetro irregulares, donde cada vez que te asientas en segundos te hundes, ya que son una concentración de musgos esponjosos. Y debíamos sortearlos algo así como un kilómetro. Salto tras salto adivinando el recorrido no se podía decidir ya que en tres segundos te hundes, y terminariamos con los pies mojados entra la nieve y el lodo. Salto tras salto como los gatos luego de un dia de lluvia, nuestro equipo aún más pesaba, y los tiempo cada vez más apretados, Celina por su camino yo por el mio y de repente estábamos en el medio de todo, agua alrededor, turbales, nieve, verde y el gris del día nublado. No teniamos animo de seguir ya que luego deberíamos regresar por el mismo lugar y ya no podríamos cumplir el tiempo previsto. La decisión era ya, abortamos el recorrido o arriesgamos a varios inconvenientes, y recordé que ese grupo de turistas habían salido luego que nosotros con un guia, y no deberían estar lejos, y luego de unos minutos, a la distancia los divisamos, tras hacerles señas, se arrimaron y nos juntamos, eran ellos junto a su guía, el Gato Curuchet, famoso por ser el Primer Sudamericano en correr la Última Gran Carrera de 1800 km en Alaska, tras charlar y saludarlo se comunicó amablemente por radio con la base para avisar que íbamos a llegar demorados y que de venir nuestro transporte a la ciudad, nos esperara. Fue asi que siguiendo al gato, fuimos hasta nuestro objetivo la laguna esmeralda. Entre salto y salto de turbal a turbal, encontré un poco de suelo firme sobre la nieve, tome mi nikon d7000 y les hicimos unas tomas a estos turistas guiados con el Gato Curuchet.

La carcel perfecta

No puedo escapar de mi, la piel es mi ultima frontera. El desconocimiento reinaba mi cuerpo y ante dimensiones exageradamente nuevas todas las alertas disparan mi tensión muscular. La concepción del vértigo se hacía comprobación racional y el momento irrepetible apretaba mi tiempo. En las telesillas delanteras mi novia y su madre, a mi lado el cuñado de mi novia. No podía escapar de mi, y mi piel se hacia mi ultima frontera. Creer más en lo que podría pasar lograba afianzar las irrealidades. Y en pleno combate mi ser y mi racional intelecto quien se apoderaba de mi cuerpo, y la voz de Ricardo tómales una foto, te lo pide Celina, y eso quería yo, pero no podía soltar mis manos de la protección de la aerosilla. Mi canon S5is colgando de mi cuello, y Ricardo insistiendo, y metros tras metros, y el viendo en la altura, y la magnitud del paisaje, sé que debo tomarles la foto justo cuando se den vuelta, y se acelera mi corazón y ya suelto mi mano empuño la cámara y se dan la vuelta. No más de tres disparos y regrese mi mano a tomarse de la protección de la aerosilla, y dentro de la cámara atrapado el instante, como dentro de mi las ganas de libertad de esta cárcel perfecta.
Cuando ganas comprobación tras comprobar, lo inesperado queda como tal, y no hace reinado de la vida. Gracias Ricardo, racionalmente no habría tomado la foto.

La carga valiosa

  • Pasos lentos sin prisa pero sin pausa entrando en la espesura del silencio, bosque montañoso y centenario, entre Cipreses y Maitenes, entre Lengas y Arrayanes. El riesgo está presente en cada metro del sendero. En dirección errática haciendo camino sinuoso va con su valiosa carga hasta donde pueda. Una roca y un salto, entre raíces descubiertas de suelo, árboles vivos entre otros tantos secos. Y ella sin prisa pero sin pausa. A metros de ella no conoce mi distancia concentrada en el camino, me hace cazador de momentos al acecho. Entre el esfuerzo de llevar mi mochila, y la atención de cada paso, estoy en el magnífico lugar del espectador de su aventura. Y es ahora o nunca, me detengo y empuño mi cámara atinó a pasar a modo programa, mi preocupacion solo se enfoca en donde me afirmo sobre un terreno en picada. Se que no hay tiempo para teoricas reglas, y solo quiero capturar lo que siento al verla cruzar la picada, mezclada entre sombras y rayos de sol, sus pasos roca sobre roca, para ir sobre un tronco caído, y así transitar sobre el puente natural, de esos que sin respiración se cruzan. Y disparó tantas veces como los tres o cuatro segundos que dura el momento. Artífice del recuerdo robo la imagen de la madre y su valiosa carga en ese sendero